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miércoles, 25 de noviembre de 2015

Plan de Pensión: la mejor inversión de tu vida

Como al final de cada año,  las entidades bancarias nos inundan con sus ofertas de planes de pensiones. 

Mucha gente piensa, equivocadamente, que el beneficio fiscal de hoy quedará eclipsado por el posible pago de impuestos de mañana. ¡Qué error más grande!

Demostraremos este error calculando el beneficio fiscal que obtendrías con un salario bruto de 35.500€/año. Y veremos lo interesante que es este beneficio fiscal

Dado que  este producto no tiene ninguna alternativa en el mercado y la prestación de jubilación de la Seguridad Social se irá reduciendo irremediablemente, este escrito por fuerza te tiene que interesar. 

Beneficio fiscal derivado de las aportaciones a un plan de pensión.

El beneficio fiscal obtenido se calcula multiplicando el tipo de IRPF (en Cataluña para el 2015 va del 22% al 49%) por las aportaciones al plan de pensiones.

En nuestro ejemplo imaginemos que destinas al plan de pensiones la máxima aportación legal  (8.000€) y que tu tipo de IRPF es del 39%. Tu beneficio fiscal, es decir lo que Hacienda te devolverá este año, es el 39% de los 8.000€ aportados, o sea 3.120€.  Este dinero te lo puedes gastar o bien invertirlo en un fondo de inversión aparte ya que por ley no puedes hacerlo en el plan de pensión por que ya has aportado el máximo permitido. Supongamos que repites esto último durante 20 años y que obtienes un modesto rendimiento medio del 2%. Al final de este periodo el ahorro fiscal será de 75.808€ que se habrá materializado en un fondo de inversión, aparte del total acumulado que habrá en el Plan de Pensión, que sería de 198.504€.

Si tu salario fuese más elevado, también lo sería el ahorro resultante debido a un porcentaje de IRPF superior, pero también en caso de salarios inferiores sigue siendo interesante. Por lo tanto las conclusiones son las mismas sea cual sea la magnitud del salario.

Diferencia entre hacer o no hacer un plan de pensión

En el ejemplo anterior el capital total disponible para afrontar la jubilación será de 274.312€ (198.504€ del plan de pensión y 75.808€ del fondo de inversión, dos productos que pueden invertir en lo mismo pero que tienen características fiscales y de liquidez muy diferentes.  

Por contra si hubieses destinado la misma aportación de 8.000 euros anuales a cualquier otro producto financiero (fondo de inversión, depósitos, compra de acciones, etc.) o no financiero (compra de una vivienda o de un seguro tipo Unit Link), Hacienda no te habría devuelto ningún  importe adicional y con el mismo rendimiento del 2% anual, habrías acumulado “solo” 198.504€ y además es posible que hubieses tenido que pagar más impuestos de patrimonio, por lo que la diferencia se hubiese acentuado sustancialmente.

O sea que de entrada ¡llegarías a la jubilación con 75.808€ menos!

Pero la historia no termina aquí.

¿Qué alternativas tendrás cuando te jubiles?

Tendrás dos opciones:

  • Ø  Tener que rescatar el plan de pensión por ser la única fuente de ingreso
  • Ø  No necesitar rescatarlo por contar con otras fuentes de ingreso. 
Per norma general y siempre que te lo puedas permitir, el plan de pensión es el último activo que debes rescatar/vender, para poderte ahorrar tres posibles impuestos:

·    IRPF, ya que el importe rescatado será considerado como renta de trabajo y casi siempre será más caro que rembolsar otro activo.
·      Impuesto de Patrimonio,  ya que un plan de pensión no tributa por este impuesto,  contrariamente a la mayoría  de inversiones alternativas.
·       Impuesto de secesiones, ya que en caso de fallecimiento, el importe acumulado en el plan de pensiones no computa dentro de este  impuesto y los herederos saldrán muy  beneficiados, como veremos más adelante.

¿Qué tendrás que pagar al jubilarte?

1)      Si necesitas rescatar el plan de pensión:

Hay una idea generalizada de que en rescatar el plan pagas tantos impuestos que todos los beneficios fiscales obtenidos se pierden y ya no habrá valido la pena hacerlo.

Esto es solo cierto en caso de rescatar-lo todo de golpe: en nuestro ejemplo, los 274.312€ acumulados se convertirían en 177.797€ ya que se aplicaría el tipo máximo de IRPF del 47%, mientras que en una inversión alternativa se acabaría con un importe de 189.263€.

Pero si el rescate es progresivo, retirando periódicamente los importes necesarios para complementar la pensión,  entonces no hay duda de que  haber hecho un Pla de Pensiones ha sido totalmente acertado.

Por el hecho de estar jubilado tendrás menos ingresos y el porcentaje a pagar de IRPF será muy inferior al que tenías durante los años que te han devuelto dinero sobre la aportación realizada. Teniendo en cuenta un tipo rebajado de IRPF del 25% y suponiendo que quieras  rescatar 10.000 euros netos de impuestos cada año  para complementar la prestación de jubilación de la Seguridad Social, primero deberás rembolsar la parte de ahorro fiscal invertida en el fondo de inversión. Con un rendimiento medio del 2% anual, al cabo de 20 años todavía te quedarán 117.441€ en el plan de pensión mientras que si hubieses optado por no hacer ningún plan de pensión y hubieses rescatado la inversión alternativa del mismo modo, tu capital remanente sería solo 40.211€. 


Es importante decir que  24 años después de jubilarte el saldo de tu inversión alternativa sería 0€ mientras que en tu plan de pensión todavía quedarían 72.167€.

2. Si no necesitas rescatar tu plan de pensión:

Esta sería la situación idónea por que jamás tendrías que devolver el ahorro conseguido (75.808€).  De hecho si no tuvieses ningún plan de pensión, por un lado habrías tributado por el impuesto de patrimonio (IP) durante todos estos años (en caso de poseer bienes por valor superior al mínimo exento, 500.000€ en Cataluña y  700.000€ en el resto de España) y a razón del 0,21% al 2,75% anual sobre el valor total de estos bienes y,  por otro lado tus herederos tendrían que tributar algún día por el impuesto de sucesiones (en Cataluña aproximadamente un 10% del valor del bien). 

Es importante destacar que tanto el titular de un plan de pensión como sus herederos o beneficiarios no tienen ninguna obligación tributaria hasta el rescate, mientras que en otros productos financieros o no financieros (como una vivienda o seguro) el hecho imponible se produce en el mismo momento del fallecimiento y por tanto supone otra ventaja a tener muy en cuenta. Quien no conoce algún caso en que los herederos han tenido que vender propiedades para poder pagar los derechos sucesorios...

En nuestro caso, el importe acumulado de 198.504€ en el plan de pensión no tributará ni por IP ni por sucesiones resultando en un ahorro total que puede superar los 100.000 euros, cifra que  dudo que alguien menosprecie.
El plan de pensión es por lo tanto el único producto que puede transcender la muerte del titular y no causar ningún impacto fiscal a sus herederos hasta que ellos mismos decidan si lo quieren rescatar
¿Se te ocurre un regalo mejor? 

Ah, y por si fuera poco: el plan de pensiones es un activo inembargable de modo que jamás nadie ni ninguna situación personal desagradable podrá retirar el derecho a cobrarlo, ni a ti ni a tus herederos.

¿Cuál es entonces el inconveniente de los planes de pensiones?

Que son menos líquidos que otras inversiones alternativas, es decir que no puedes disponer del dinero cuando quieres.

En cualquier caso son rescatables siempre al cabo de 10 años, aunque también se pueden rescatar anticipadamente en situaciones de emergencia como paro de larga duración, enfermedad grave o para evitar un desalojo.  

CONCLUSIÓN

Los beneficios fiscales que suponen los planes de pensiones son incomparables a los de cualquier inversión alternativa,  tanto durante la vida activa como en el momento de la jubilación y todavía más claramente, en el momento de la muerte. 

No olvidemos que la esencia del Pla de Pensión es asegurar un ahorro de cara al futuro, y esto solo ya es indudablemente un beneficio, que podrás aprovechar tu mismo en caso de necesidad o bien podrás traspasar a tus herederos.

En este escrito hemos hecho un supuesto de salario de 35.500 euros, un rendimiento medio propio de una inversión conservadora del 2% anual y un rescate de 10.000 euros al año.

Es evidente que estos  cálculos se tienen que  personalizar en función de cada caso particular aunque las conclusiones seguirán siendo las mismas


Pero lo que es fundamental es seleccionar bien el plan de pension idóneo  que se ajuste al perfil de inversión y a la conyuntura económica en cada momento. Por ejemplo, durante este est año 2015, la diferencia de  rentabilidad entre el mejor (+15,08%) y el peor (-2,86%) plan de pensión en categoria mixtos moderados es de 17,94%!  A menudo se minimiza la importancia de estas diferencias. En nuestro ejemple del 2%, recuerda que llegabas a la jubilación con  274.312€. Si en lugar del 2% fuésemos capaces de obtener una rentabilidad media del 5% o del 10% el capital disponible sería de 381.981€ o 688.100€ respectivamente.  

¡De ahí la gran importancia de contar con un buen asesoramiento!

jueves, 19 de marzo de 2015

¿Qué riesgo asumo al invertir en Bolsa?


Hoy en día, aquellos que todavía conservan patrimonio financiero para invertir se enfrentan a un importante dilema: ¿cómo invertir los ahorros cuando los depósitos ofrecen rentabilidades casi nulas o incluso negativas en el caso de bonos alemanes, la inversión de màxima seguridad?

Si te encuentras entre el grupo anterior, seguro que la Bolsa se encuentra entre las alternativas que te han recomendado para sacar algo más de brillo a tus ahorros y probablemente te has preguntado qué riesgo asumes al invertir en Bolsa. A continuación intentaré explicártelo:
En primer lugar hay que entender los conceptos de riesgo y volatilidad ya expuestos en otros artículos de mi blog como No pongas todos los huevos en un mismo cesto.

Repasémoslos:

La volatilidad es una medida de la variabilidad del valor de un activo respecto a sus rentabilidades promedio que se calcula a través de su desviación estándar. Al basarse en valores históricos no permite extrapolar rentabilidades futuras pero sí tener una idea muy clara del  tiempo que se debería mantener la  inversión en un determinado activo para minimizar el riesgo de pérdida. 

Una vez conocido que la volatilidad se puede medir para cualquier horizonte temporal (dias, semanas, meses, años, etc.), trataremos de cuantificar el riesgo real de la bolsa para diferentes períodos.  Para ello nos basaremos en el índice Standard&Poor’s 500, uno de de los más representativos de la bolsa americana y por ende de todo el mundo, del que disponemos de datos desde 1872.

El siguiente gráfico nos muestra un resumen de las rentabilidades obtenidas del índice SP500 durante 140 años. Cada barra indica el porcentaje de años (eje vertical) en que se ha obtenido una determinada rentabilidad (eje horizontal). Por ejemplo, la primera barra nos muestra como aproximadamente en un 2% de los años se ha obtenido una rentabilidad inferior al -30%.


 
Una primera conclusión a la que se llega es que la rentabilidad media anual histórica de este índice ha sido del +10,7%, y que en el 72% de los años las rentabilidades anuales se han situado entre un -10% y un +30%, lo cual equivale a una desviación típica del 20%.
 
Pero ¿qué ocurre en el 28% de los años restantes? Pues que en un 13% de los años se obtiene una pérdida entre el -10% y el -30% y en el 15% restante un beneficio de entre el 30% y el 50%.
 
De la misma forma, el gráfico también nos indica que en el 29% de los años se obtiene alguna pérdida.
 
Después de esto tal vez me diréis que no habéis venido a jugar a la ruleta y os daré la razón pues efectivamente no se trata de un juego sino de definir un horizonte temporal lo suficientemente holgado para mínimizar el riesgo de una posible pérdida.

¿Qué pasa con el riesgo cuando nuestro horizonte temporal se va alargando?

El estudio anterior se basa en la rentabilidades anuales. Si este mismo gráfico lo hiciéramos utilizando rentabilidades en períodos más largos de un año, se llega a la conclusión de que el riesgo se mantiene alto si la inversión es de hasta 5 años pero empieza a caer hasta casi eliminarse en períodos superiores a 7 años.  
Conclusión:
Si queremos invertir en bolsa y no queremos asumir ningún riesgo de pérdida de capital nuestro horizonte temporal debe situarse en un mínimo de 7 años, obteniendo a cambio rentabilidades cercanas a la media del 11%.  Sin embargo, si queremos invertir en bolsa en un plazo de 0 a 5 años tenemos que asumir que en algunos años podemos incurir en alguna pérdida.
En definitiva, que la inversión en Bolsa tiene menos riesgo del que parece si realmente se invierte con un horizonte suficientemente largo.

¿Quiere esto decir que si inviertes en una sola o pocas acciones también funciona? Desgraciadamente NO. No hay que olvidar que la única garantía de que ésto funcione es tener una cartera muy bien diversificada y hacer unos retoques de vez en cuando en función de la zona geogràfica que ofrezca mejores perspectivas. Pero siempre quedará la duda del cuándo es el mejor momento de entrar o de salir.

Aunque tengo mi propia teoria, ya os podéis imaginar que si ésta fuera infallible no estaría aquí para divulgarla. Lo único que puedo asegurar es que si decides lanzarte, la suerte está echada pero la historia te sostiene.



Bibliografia: The equity premium: Stock and Bond Returns since 1802 http://efinance.org.cn/cn/fm/The%20Equity%20Premium%20Stock%20and%20Bond%20Returns%20since%201802.pdf